POR CIRILO DE PINTO (ESPECIAL DESDE SAN PABLO, BRASIL).- En San Pablo es insoportable el tránsito vehicular. En esta ciudad de 12 millones de habitantes con un área metropolitana de 21 millones, movilizarse cuesta muchos minutos de viaje. Por ejemplo, desde un hotel del downtown hacia el circuito de Interlagos significan alrededor de una hora y media de bus de ida y otro tanto de vuelta. Un martirio.
Esta ciudad, uno de los mayores motores industriales de Latinoamérica, no tiene el encanto de los paisajes brasileños preparados para el turismo de descanso, playa o recreación, aunque no es para nada desechable dar una vuelta por la avenida Paulista o por los grandes centros comerciales y culturales.
Recorrer el largo, lento y atascado camino desde Interlagos al centro, permite ver barriadas grises, con edificios privados desvencijados y los estatales poco cuidados. Sin perros en la calle, salvo alguno llevado con una correa por un niño o niña rumbo a una plaza. Lo que si abundan son las grandes bolsas negras de consorcio abarrotadas de residuos en la vía pública, muy cerca de innumerables hombres y mujeres tirados en la calle, cubiertos también con bolsas, cartones o frazadas deshilachadas, como suelen verse en las grandes capitales del mundo. Un símbolo de estos tiempos de decadencia y desprecio, en especial por las personas.
Como es habitual desde hace casi un cuarto de siglo, San Pablo tuvo en el inicio de noviembre el toque anual y distintivo de ser escenario de una fecha del nutrido calendario de la Fórmula 1. El autódromo José Carlos Pace albergó a los 20 bólidos que el domingo protagonizaron una gran carrera, que comenzó a marcar el camino hacia la primera coronación del británico Lando Norris, a bordo de uno de los potentes McLaren (equipo que ya se consagró en el campeonato de constructores). Ahora todo dependerá de él y de que no se le cruce alguna laguna de esas que suele fabricarse, y lo termine empantanando. Su crecimiento comenzó a relegar, aunque todavía tiene chance, a su coequiper, el australiano Oscar Piastri.
Hablando de Pace, muchos jóvenes preguntan quién fue y qué hizo para que el circuito lleve su nombre. Nunca está de más recordar a aquel piloto que tuvo un buen momento en la década del 70, ganando un gran premio de F1, precisamente en Interlagos en 1975. Los argentinos entrados en años, lo recordarán por haber sido compañero de Carlos Reutemann en el equipo Brahbam (el brasilero corría con el auto número 8 y ´Lole´ con el 7), y que muriera a los 32 años ,el 18 de marzo de 1977, en un accidente aéreo al estrellarse el helicóptero en el que viajaba. Casualmente durante el fin de semana tuerca se hizo un homenaje a su figura.
Claro que a la hora de mirar hacia atrás al automovilismo brasileño todos se enfocan en la figura enorme de Ayrton Senna, cuyo nombre aparece en murales urbanos, pantallas, videos, y ni que hablar en souvenirs de todo tipo que se vendían como pan caliente tanto en tiendas oficiales como truchas, dentro del predio del autódromo o en las cercanías.
En las tribunas del autódromo la gente lucía mayoritariamente gorras, remeras u otras prendas y banderas del joven piloto local Gabriel Bortoleto. Sauber jamás se imaginó que su nombre fuera tan difundido. Le seguían en masividad los miles de argentinos que viajaron con referencias de Franco Colapinto, Alpine y algunos con la vestimenta de los tiempos de Williams. Luego se veían mayoritariamente referencias a Senna y Ferrari. Había muchas camisetas de la Selección Argentina con el 10 en la espalda y las inscripciones de Messi y Maradona.
No falto el sábado que un argentino que viajó exclusivamente para la ocasión, a metros de la plaza Enzo Ferrari, muy cerca de la Puerta A, puso un mantel y desplegó remeras y gorras específicas de Franco y Alpine, y las vendió como pan caliente. El muchacho hizo antes un “estudio de mercado” y se ubicó entre la zona en la que estacionaban todos los colectivos con turistas en especial de Argentina y el circuito. Otro detalle que le permitió hacer una buena venta era que no había en tantos lugares indumentaria específica de Colapinto, y además era el único vendedor ambulante que cobraba a través de Mercado Pago.
Mientras que los cánticos y aplausos en las tribunas eran para Bortoletto, para el tetracampeón mundial Max Verstappen y para Lewis Hamilton, que va perdiendo relevancia deportiva en cada carrera, pero va tomando forma de leyenda. En definitiva: el séptuple campeón de F1 cada día ocupa menos lugar en los diarios de mañana, pero más espacios en los manuales de historía del deporte.
Y el ranking de abucheos lo lideró Norris y muchos aficionados brasileños festejaron el despiste de Colapinto en la carrera sprint sabatina. Igualmente no hubo cruces en las tribunas con los hermanos del país vecino. En tanto, el mayor silencio tuvo dos momentos: el sábado cuando se estrelló Bortoleto a la salida de la recta principal y destrozó el auto. Y en el inicio del Gran Premio, cuando abandonó la carrera.
Para mal de los hábitos argentinos en el lugar no se vendían choripanes ni siquiera panchos, y no se permitía ingresar a las tribunas con termos, entre otros utensilios, por lo que el mate brilló por su ausencia. Tampoco se vendía Fernet. Eso sí, el volumen de consumo de cerveza, una bebida demasiado popular especialmente en Brasil, era similar a un Oktoberfest. Tremenda la venta, en especial el viernes que fue el día de más calor y con sol intenso.
Un detalle: llamó la atención que en los alrededores del autódromo había casi cada 100 metros un agente turístico del estado, que con simpatía y dedicación se mostraba disponibles para las consultas, en especial de los extranjeros.
Los aficionados argentinos admitieron que el auto del joven piloto bonaerense de Pilar no daba para más que el 15° lugar, pero se festejó la continuidad de un año más en la máxima categoría del automovilismo mundial, tras la renovación que firmó y anunció oficialmente la escudería Alpine.
Este viejo gran premio que se mantiene en un calendario repleto de fechas distribuidas en todo el mundo, sigue mostrando buenas carreras, y también crece en convocatorias: hubo a lo largo del fin de semana 303.627 aficionados en los diferentes sectores, superando la marcha de 291.717 de 2024. Según datos que hizo público Ricardo Nunes, alcalde de San Pablo, las mejoras realizadas en el autódromo en los últimos cuatro años fueron de más de 500 millones de reales en inversiones públicas. Y el impacto económico del fin de semana pasado rondaría los 2 mil millones de reales, según datos de SPTuris (área gubernamental de Turismo de San Pablo).
En la pista Norris mostró contundencia de la mano de McLaren, Ferrari tuvo una flaqueza significativa con dos abandonos en la primera parte de la carrera, Mercedes dejó en claro que es combativa y también tiene una competencia interna de pilotos: mostró crecimiento el italiano Andrea ´Kimi´ Antonelli y no le gusta mucho al británico George Russell, quien empezó a sonar como un posible ocupante de la butaca que seguramente dejara Hamilton en Ferrari en 2027. Claro que ese lugar también podría ser para el joven Oliver Bearman, que tuvo un buen fin de semana con un Haas.
Impresionante Max Verstappen largando desde boxes y finalizando tercero, incluido un neumático pinchado, finalizando muy cerca del segundo Antonelli, . Ambos pilotos fueron de lo mejor del fin de semana, obviamente sin olvidar la perfección de Norris.
Va cerrando un buen año Sauber, gracias a la sólida experiencia conductiva de Niko Hulkenberg, más allá de la frustración del local Bortoleto que dejo a los simpatizantes locales rápidamente sin un auto en pisa por quien sufrir.
Mientras tanto en Argentina, se festeja un año más de Colapinto en la Fórmula 1. No es poco, pero será indispensable que en un 2026 con el reglamento nuevo y con una escudería más (Cadillac), Alpine pueda construir autos que consigan pelear al menos en la zona de puntos y salir del fondo del pelotón.
Los aficionados argentinos le hacen el aguante a Franco Coapinto. ¿Por qué? Porque nunca se esperó tener en este momento un piloto en la F1. Porque es carismático y por su historia de superación para llegar a ocupar una de las 20 butacas deseadas. Porque ven algo en él y como dijera un rosarino que viajó a San Pablo: a Franco hay que hacerle el aguante, aunque el auto no le funcione.
Toda una incógnita deportiva para el año que viene, contrasta con la claridad de un negocio muy grande que crece y crece.
El italiano Andrea Kimi Antonelli (Mercedes) consiguió su cuarto triunfo consecutivo en la Fórmula 1, al quedarse con el Gran Premio de Canadá en el circuito Gilles Villeneuve. En tanto, el argentino Franco Colapinto (Alpine) realizó una gran tarea y consiguió su mejor resultado al llegar sexto.
Acompañar al joven italiano dos múltiples campeones, el inglés Lewis Hamilton (Ferrari) y el neerlandés Max Verstappen (Red Bull).
En la vuelta 28, ocurrió un hecho resonante, lideraba el inglés George Russell (Mercedes) pero su auto dijo basta y debió abandonar dejándole servido el camino a la victoria al boloñés.
A lo largo de todo el fin de semana, este gran premio dejó en claro la pelea entre los compañeros de equipo, Antonelli y Russell, que tuvo sobrepaso, toques y discusiones tanto en el sprint como en la carrera del domingo.
Pero la ventaja que sacó el italiano en el campeonato deja en claro su condición de joven, pero a la vez de tremendo piloto y de un ganador nato.
Más alla de la pelea disputada entre los Mercedes en la primera parte, un show aparte fue el podio, con Lewis Hamilton (siete veces campeón) y Max Verstappen (cuatro veces) levantando y felicitando sin disimular gestos al bambino de oro.
Dominio de Mercedes y gran trabajo del argentino Franco Colapinto (Alpine) en la clasificación que ordenará la grilla de partida del Gran Premio de Canadá.
La pole fue para George Russell (Mercedes) con una vuelta de 1m12s578, seguido de su coequiper Andrea Kimi Antonelli (Mercedes) a 0s068 y de Lando Norris (McLaren) a 0s151. Fue la tercera pole consecutiva que consigue el británico en el circuito Gilles Villeneuve.
Completaron el top 10 Oscar Piastri (McLaren) a 0s203; Lewis Hamilton (Ferrari) a 0s290; Max Verstappen (Red Bull) a 0s329; Isack Hadjar (Red Bull) a 0s357; Charles Leclerc (Ferrari) a 0s398; Arvid Lindlad (Racing Bulls) a 0s702 y Colapinto a 1s119.
Q2
El más veloz en el segundo episodio de la clasificación fue el sorprendente Hadjar con un giro de 1m12s975. Colapinto fue décimo a 0s882 y su compañero Pierre Gasly quedó eliminado en el 14° lugar. Los otros eliminados fueron Nico Hulkenberg (Audi), Liam Lawson (Racing Bulls), Gabriel Bortoleto (Audi), Carlos Sáinz (Williams) y Oliver Bearman.
Q1
En la primera parte de la clasificación, el más veloz fue Antonelli con una vuelta de 1m13s380 con Colapinto en el 13° lugar a 1s086 y el otro Alpine de Gasly 15°.
Quedaron eliminados Esteban Ocono (Haas), Alex Albon (Williams), Fernando Alonso (Aston Martin), Sergio Checo Pérez (Cadillac), Lance Stroll (Aston Martin) y Valteri Bottas (Cadillac).
Una carrera sprint disputada, entretenida y caliente la de este sábado en el circuito Gilles Villeneuve de Montreal, Canadá. Victoria de George Russell (Mercedes) a quien le sienta muy bien la pista y en gran tarea, Franco Colapinto que largó 13° y finalizó 9° a un puesto de sumar un punto.
No se guardaron nada y pelearon cada espacio como si fuese la última competencia de sus vidas. En especial en la lucha por la punta entre los compañeros del equipo Mercedes. A Russell lo siguió Lando Norris (McLaren) y Andrea Kimi Antonelli (Mercedes).
En la quinta vuelta, el líder Russell comenzó a a ser atacado por su coequiper Antonelli, quien en el giro siguiente intentó superarlo y se tocaron. No hubo cambios, pero en la chicana siguiente volvió a intentarlo el joven italiano y pisó la tierra, reclamando insistentemente por radio que su compañero lo había perjudicado, algo que no ocurrió. Toto Wolf debió calmarlo. Momento recontra caliente que deja explícito la pelea entre los pilotos de Mercedes.
Pero el ímpetu juvenil del italiano no quedó allí ya que en la última vuelta volvió a equivocarse y regreso a la banquina al intentar superar a Norris por la segunda posición.
Trabajo para Toto Wolf, jefe máximo del equipo Mercedes para mediar entre los dos pilotos, pero además para atenuar la efervecencia juvenil y la sangre latina de Antonelli, que mostró errores significativos tras ganar tres grandes premios.
En cuento a Colapinto, mantuvo un buen ritmo de carrera y consiguió superar a cuatro autos y si bien acortó ventajas con Arvid Lindblad (Racing Bulls) no logró llegar al puesto ocho para sumar el último punto en juego. Buen panorama para el bonaerense de Pilar de cara al Gran Premio de mañana.